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Porque es posible sentir Bilbao.

FeelingBilbao - Porque es posible sentir Bilbao.

Un domingo cualquiera… En Bilbao.

Hace un par de domingos no teníamos ningún plan especial. Nos levantamos y decidimos ir a descubrir qué nos deparaba Bilbao, sin nada en mente. Un plan de los más agradable.

La logística para hacer esto con dos niñas es complicada, así que con sillita incluida, nos metimos en el tranvía para disfrutar de Abandoibarra y bajar en Pío Baroja a pasear.

¿Y si Bilbao no quiere ser acogedora?

Es curioso como,  de un tiempo a esta parte, los bilbainos nos hemos acostumbrado a vivir rodeados de turistas de lo más variopinto, sin inmutarnos.
Es salir de casa y encontrarte en el centro de una especie de ONU a escala, con invitados procedentes de todos los rincones del mundo, sacando fotos a diestro y siniestro y alabando los muchos encantos de nuestra tierra.

Más si cabe si, como hace un par de semanas, se celebra la 10 edición del BBK Live, cada vez más asentado como festival de referencia en lo que a música actual se refiere.
Y es curioso como nosotros, con nuestro carácter vasco, tildado de reservado de entrada, que nos sabemos hoscos hasta que cogemos confianza, nos hemos reinventado para enseñar las mil y una maravillas de nuestro querido botxo.

Bilbao y el sol.

¡Buenos días!

Recuerdo Bilbao cuando yo era pequeña, como una ciudad gris, en la que el sirimiri era parte del paisaje y los paraguas un complemento obligado de cualquier viandante. Una ciudad en la que el verde que le reodeaba tenía un alto precio a pagar, el de la lluvia constante sobre las aceras.

Pero me atrevería a decir que algo ha cambiado para que esto ya no sea así. Bilbao es una metrópoli que se ha transformado, no sólo en lo paisajístico, en lo “físico” de sus edificios impresionantes, sino en el clima, mucho más amable ahora que antes, lo que permite disfrutar de sus montes y playas en más ocasiones con días soleados.