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Porque es posible sentir Bilbao.

FeelingBilbao - Porque es posible sentir Bilbao.

Fin de semana de visita por Bilbao. Parte I.

¡Buenos días!

Me propone un amigo que le haga un plan para enseñar Bilbao, durante el fin de semana, a unos conocidos que vienen de fuera.

Mi propuesta ya está hecha, pero como muchos ojos ven más que dos, quiero compartirla con vosotros para que me digáis si me dejo alguna idea interesante.

En primer lugar, según la petición, me centro en Bilbao, y no en sus alrededores, así que nos olvidamos de San Juan de Gaztelugatxe o el Puente Colgante. Nos quedamos en el botxo y damos una vuelta a las posibilidades, sin que sea algo demasiado cansado, sino una idea general, para poder disfrutar sin extenuarse de turismo, y tener tiempo de disfrutar sentado en algunos momentos.
También hay que tener en cuenta que el tiempo no va a acompañar demasiado.

Teniendo en cuenta esto, mi propuesta se basa en el centro de la ciudad, algún paseíto, un poco de medios de transporte, y comer y beber por nuestros bares. Vamos a decir que “lo básico”.

Empiezo recomendando coger el tranvía en la estación de San Mamés. Quizás una pequeña foto debajo del escudo de La Catedral puede ser un buen comienzo. Después, a disfrutar del tren ligero, que a mí, personalmente, tanto me gusta, y de su recorrido, para tener una vista panorámica y una primera idea de Abandoibarra. En muchos de mis viajes de turismo, he empezado haciendo una visita en autobús u otro medio, recorriendo lo principal de las ciudades. Recuerdo, especialmente, la que hicimos en Tokio. Este tipo de visitas permite tener un primer vistazo de los monumentos que después se van a visitar, y permite centrar lo “visitable”. En este sentido, creo que nuestro tranvía es una buena arma para esto, por las zonas por las que pasa.

Nos fijaremos nada más arrancar, en la Casa de la Misericordia y sus jardines, hoy asilo de ancianos, pero que ha servido para muchos usos anteriores. En su origen, fue un hogar de acogida para niños y gente sin recursos, y fue levantado gracias a las donaciones de Doña Casilda Iturrizar, que en la visita del segundo día saldrá a la luz.

Casa de la Misericordia de Bilbao

Fuente: www.fundacioncarmengandarias.com

El viaje terminará en la estación de Abando, para bajar por el puente del Arenal, disfrutando de la vista de la ría y el Arriaga. Aquí, son imprescindibles unas pocas explicaciones de por qué es una ría y no un río, algo que ya os comenté en un post anterior. También sobre el teatro habrá que dar unas pocas pinceladas curiosas, como el hecho de que se levante sobre los cimientos de uno más antiguo, arrasado por un incendio, o cómo al concebirlo sus arquitectos se inspiraron en el palacio de la Ópera de París, al que realmente se parece, salvando las distancias.

Fuente: www.turismo.euskadi.net

El paseo obligado por el Arenal, en el que las gentes del primitivo Bilbao disfrutaban de la playa a la que debe su nombre, no puede faltar.

Más tarde, nos adentraremos por la calle Correo, para visitar la plaza Nueva. Esta plaza peatonal, en su origen llamada de Fernando VII, recuerda a las plazas mayores de otras ciudades como Salamanca o Madrid, por su planta cuadrada y sus pórticos laterales. Fue la primera plaza de la ciudad y data de 1849. En su centro se ubicó en un tiempo la estatua a Don Diego López de Haro, fundador de la Villa, que hoy se eleva sobre una columna en la Plaza Circular. En 1872, con motivo de la visita del Rey Amadeo de Saboya, se decidió hacer una fiesta veneciana en ella, y se inundó completamente (sí, sí, para algo somos de Bilbao), para albergar las góndolas.

Fuente: www.artehistoria.jcyl.es

Es imprescindible visitar aquí el bar Víctor Montes, por su antigüedad de más de 100 años, y su barra de pintxos, aunque esto también podemos encontrarlo en otros muchos bares de la plaza.

Si volvemos a salir por la misma entrada de la calle Correos, hacia la izquierda y todo recto, llegaremos a la parte trasera de la Catedral de Bilbao, la Catedral de Santiago, que merece la pena bordear, ver su pórtico lateral, y llegar a la plaza principal. Esta iglesia forma parte de un ramal costero del camino de Santiago, de cuyo apóstol, patrón de Bilbao (aunque muchos no lo saben), toma su nombre.

Fuente: objetivocantabria.diariomontanes.es

Podemos, más tarde, dirigirnos hacia la calle Ronda, o de la ronda, porque era la que bordeaba las murallas de la ciudad original, y por la que hacían la ronda los serenos por las noches.  Esta calle, en la que nació el ilustre Miguel de Unamuno, nos llevará hasta la iglesia  y el puente de San Antón, que forman parte del escudo de la Villa. Y, a su lado, el recién rehabilitado mercado de la Ribera, que ha servido para el intercambio de bienes y comida durante siglos para los bilbainos.

Fuente: www.conocerbilbao.com

Desde allí, y adentrándonos por la calle Santa María, podemos llegar al cruce con la calle Pelota y admirar la hornacina con la Vírgen de Begoña, e incluso situarnos encima de la estrella de la que os hablé la semana pasada, para ver el campanario de Begoña desde el único lugar en el que es visible en las siete calles.

La próxima calle Jardines alberga varios de mis bares de pintxos preferidos, así que es visita obligatoria.

Después de llenarnos la barriga, podemos coger cualquier medio de transporte, aunque el tranvía, para mí es una buena opción de turismo por esta zona, para bajar en Uribitarte y poder ver el contraste con el Bilbao más antiguo y el nuevo, representado en esta zona por las torres de Isozaki y el puente de Calatrava o Zubi-zuri.

Fuente: www.20minutos.es

El paseo de aquí hasta el Guggenheim es de lo más agradable y, si no queremos entrar en la pinacoteca, podemos darnos una vuelta por los alrededores para conocer a Puppy, a Mamá-araña y las flores de Koons. En la orilla de enfrente, la imponente Universidad de Deusto que contempla desde sus años al joven museo.

Si el día ha sido cansado, podemos dejarlo aquí, por el momento. Si queremos seguir, podemos terminar cruzando a la otra orilla y dirigiéndonos hacia la calle Castaños, para coger el funicular y subir al monte Artxanda, para terminar el día con una buenas vistas sobre el botxo.

Fuente: www.absolutbilbao.com

Al día siguiente, más y mejor, pero lo dejaremos para otro post, porque este ya ha sido suficientemente largo…